Era Buenos Aires, era 1856 y las calles aparecieron empapeladas con un anuncio: el luchador estadounidense Charles desafiaba a los varones porteños a vencerlo, puño a puño. Si el retador hacía que Charles mordiera la lona se llevaría 2.000 pesos. Se inscribieron –cuenta el profesor– “tres argentinos, tres italianos, dos vascos, un irlandés, un francés y un hombre de nacionalidad desconocida, que peleó enmascarado”. El jurado: José Toribio Martínez de Hoz (fundador de la Sociedad Rural), el Jefe de Policía y ...¡Sarmiento! Antes de que empiece la pelea, un hombre se levanta desde un palco y reta a otro a duelo. El desafiante es Lucio V. Mansilla, escritor y personaje de la época. El desafiado, José Mármol. El profesor mira a sus alumnos y la cámara los mira a todos. Esto es el estudio mayor de Canal 7. Esta es una clase del escritor Ricardo Piglia y, también, un programa de televisión. La clase/capítulo de hoy girará alrededor de los libros de los contrincantes: Una excursión a los indios ranqueles (Mansilla) y Amalia (Mármol).
“Escenas de la novela argentina” será un ciclo de cuatro entregas, producido entre el Canal y la Biblioteca Nacional, que irá los sábados a las 20.30, desde esta semana. En él, Ricardo Piglia –autor, entre otros, de Respiración artificial y Plata quemada– dará un curso, que es el mismo que ya dio en las universidades de Buenos Aires y de Princeton.
En todas las clases hay tres bloques. El primero abre con una escena, como la de la pelea –“no la inventé, está ahí”, se ríe Piglia– y sigue con conexiones que van de la novela elegida a la cultura y la literatura contemporáneas. En el segundo el profesor/conductor charla con un invitado, sentados en sillones. En el tercero, redondeo y preguntas.
El primer programa, el de Masilla y Mármol, está dedicado a “La vida privada” y la invitada es María Moreno. El segundo se trata de “La voz argentina”, cuenta las reflexiones de Eduardo Wilde cuando, en 1888, tiene en las manos un invento nuevo, el grabador, y se centra en Juan Moreyra, de Eduardo Gutiérrez. El invitado es Juan Sasturain.
En el tercer capítulo se habla de “La conspiración”, los autores son Roberto Arlt y Rodolfo Walsh y el invitado, Ricardo Bartís.
El ciclo termina con un programa sobre “La utopía”. El protagonista será Macedonio Fernández, que en 1928 se fue a leer una novela por la radio, dos años antes del primer radioteatro. Ahí el libro será Museo de la novela de la Eterna, de Macedonio, y el invitado, Horacio González, director de la Biblioteca Nacional.
Los alumnos son estudiantes de la Facultad de Filosofía y Letras que recibieron la clase en el momento en que fue grabada, en junio.
¿Quién se va a sentar un sábado a la noche a ver una clase de literatura? Ayer, en una reunión con periodistas se hablaba de la expectativa de encontrar un público como el de En terapia. Y aunque es cierto que quien no haya leído los libros mencionados se perderá una parte importante, Piglia sabe hace mucho que una clase es una puesta en escena y sabe manejar los tiempo y la tensión.
Por eso, cuenta que Mansilla terminó preso pero deja para los últimos minutos el resultado de las peleas de Charles. Decirlo aquí ¿es informar o contar el final?
Fuente:http://www.clarin.com/sociedad/profesor-Piglia-ensenara-literatura-television_0_763723706.html
martes, 28 de agosto de 2012
Georges Perec: instrucciones para una vida de palabras
En 1964, Carlos Fuentes publicó un artículo en el suplemento Siempre!, en México, a propósito de la “nueva novela latinoamericana”. Allí refería cierta polémica que había tenido en la televisión estadounidense con Gunther Grass y Alberto Moravia, cuando los tres escritores debatieron sobre la presunta muerte de la novela. Ante el punto de vista de Moravia, quien aceptó la muerte del género, Fuentes señaló que “no es la novela lo que ha muerto, sino precisamente la forma burguesa de la novela y su término de referencia, el realismo, que supone una forma descriptiva y sicológica de observar a individuos en relaciones personales y sociales”. Y concluía: “De la misma manera que las fórmulas económicas tradicionales del industrialismo no pueden copar con la revolución tecnológica, el realismo burgués (o si se quiere, el realismo industrial, tout court ) no puede penetrar las preguntas y respuestas límite de los hombres de hoy”.
Pese al ultrapromocionado boom de la literatura latinoamericana –que, no olvidemos, fue un fenómeno comercial y no literario–, en otras partes del mundo se estaban haciendo experimentos buscando esas nuevas fórmulas por las que apostaba el autor de La muerte de Artemio Cruz . Y como solía pasar entonces, Francia tenía algo que decir al respecto. Quien lo dude, puede hoy leer la obra de Raymond Roussel (1877-1933), novelista admirado por los poetas surrealistas –que buscaron una realidad que se ubicara por encima de la realidad burguesa–, por Michel Foucault –quien le dedicó un libro– y por Michel Leiris (1901-1990), uno de los más influyentes escritores franceses del siglo XX, que el mundo hispanófono no termina de descubrir.
A finales de la década de 1950, Roussel y su curiosa manera de plasmar la realidad en la literatura llamaron la atención de Alain Robbe-Grillet (1922-2008), exponente del nouveau roman –vale decir, del grupo informalmente representado por Nathalie Sarraute, Claude Simon y Michel Butor, entre otros–, cuyo rasgo principal se apoyaba en un punto de vista extremadamente objetivo que, en la práctica, relegaba al narrador a ser un mero presentador de personajes espectadores del mundo en el que les tocaba vivir. Pero Roussel también fue importante para el Oulipo (“Ouvroir de Littérature Potencialle”, algo así como “Obrador” o “Taller” de “Literatura Potencial”). Fundado a fines de 1960 por Raymond Queneau (1903-1976) y François Le Lionnais (1901-1984), recogió instancias experimentales ya planteadas por Queneau y Boris Vian (1920-1959), quienes, a su vez, se inspiraron en Alfred Jarry (1873-1907) y la patafísica, doctrina que considera lo extraordinario como normalidad y las reglas como anomalía. En el caso específico de Oulipo, la norma está dada por la restricción de naturaleza matemática, lo cual ha llevado a sus cultores a todo tipo de problemas de resolución literaria anómala: novelas con trama mínima y cientos de finales, sonetos cuyos versos resultan intercambiables, palíndromos gigantescos, etc. Y ésa es la Francia donde Julio Cortázar –otro autor del boom– escribe Historias de cronopios y de famas (1962), Rayuela (1963), La vuelta al día en ochenta mundos (1967), 62 modelo para armar (1968) y Ultimo round (1969).
Memoria del olvido
De todos los cultores de Oulipo, acaso el más importante haya sido Georges Perec (1936-1982). Hijo de judíos polacos emigrados a Francia, a los cinco años Perec ya era un huérfano de guerra. Icek Judko Perec, su padre, enrolado voluntariamente en el XII Regimiento Extranjero de Infantería (REI), murió combatiendo a los alemanes el 16 de junio de 1940, seis días antes de que Francia firmara la capitulación. Cyrla Szulewicz, su madre, consiguió que, en el otoño de 1941, su hijo fuera transportado por uno de los últimos convoyes de la Cruz Roja a Villard-de-Lans, un cantón cercano a Grenoble, en el departamento de Isère, en la región de Rhône-Alpes, por entonces libre de las leyes de Vichy. Allí fue recibido por David Bienenfeld y Esther Perec (hermana de Icek), quienes tenían dos hijas: Bianca y Ela. Por su parte, fracasados los varios intentos de abandonar París para reunirse con su hijo, Cyrla fue arrestada por la policía francesa el 23 de enero de 1943 y deportada a Auschwitz el 11 de febrero de ese año. Allí termina su rastro, aunque todo hace suponer que acabó en la cámara de gas.
Según anota David Bellos, principal biógrafo de Perec y traductor de sus obras al inglés, los Bienenfeld inscribieron a Georges –familiarmente Jojo– en el colegio Turenne, un internado católico de varones. Pese a la relativa seguridad que les ofrecía vivir en el sudeste de Francia, los Bienenfeld debieron prevenirlo sobre la necesidad de ocultar su verdadera identidad. “Sin embargo, con un niño –señala Bellos–, y para no hacer correr riesgos al colegio, hubo que tomar ciertas precauciones. (…) Antes de la partida de Jojo para el colegio Turenne, alguien –tal vez su tío– tuvo que encontrar las palabras para hacerle comprender lo que, bajo ningún pretexto, jamás debía revelar. Georges Perec no se acuerda de ello, porque el único medio del que disponía para obedecer esa orden terminante fue… el olvido. La orden terminante, de la que desconocemos la forma, debió haber tenido la fuerza de un mandamiento: “hay que olvidar”. Bellos entonces se pregunta: “¿Cómo decirle de otro modo a un niño que es peligroso para él dejar escapar (incluso a través de simple fruncimiento de cejas, una mirada) que entiende el yidish, que conoce el alfabeto hebreo, que su padre se llamaba Izie, que vivía en Belleville, que su familia viene de Polonia, que su abuela vende pepinos en vinagre, arenques en salmuera y halvá, que su abuelo nunca está en casa los sábados, que la mayoría de sus compañeros son judíos –en síntesis, que él también es judío? Seguramente se le exigirá que borre todos los recuerdos de su pasado, se le dirá que para él comienza una vida nueva, que el apellido es bretón, que él es francés, y que nunca, absolutamente nunca debe pensar en lo que quedó atrás. Ese fue entonces un acto de olvido de una necesidad vital, pero también fue una traición interior”.
Así planteadas las cosas, la recuperación de la memoria que la historia le obligó a perder sería en Perec una suerte de expiación y su monumental esfuerzo autobiográfico, la penitencia que él mismo se impuso. Sin embargo, es posible que haya algo más, ya que sus esfuerzos no se limitaron a la recuperación de la memoria de sus padres y de su niñez. De hecho, hay una búsqueda que va mucho más allá y que, sin dudas, lo excede.
Palabras cruzadas
Después de la guerra, Perec se trasladó con sus tíos a París, al distrito XVI, hasta hoy uno de los más ricos de la capital. Allí estudió en el liceo Claude-Bernard y después, nuevamente como interno, en colegio Geoffroy-Saint-Hilaire d’Étampes, comuna situada a 48 km al sudoeste de París. En 1954, ya en la universidad, comenzó unos vagos estudios de historia que abandonó dos años después. Para entonces, trabajaba de lo que pudiera: bibliotecario, archivista, secretario y, sobre todo, articulista para las más diversas publicaciones que podamos imaginar. Entre 1958 y 1959, cumplió con su servicio militar en el XVIII Regimiento de Paracaidistas, ubicado en Idron, localidad cercana a Pau, en el sudoeste de Francia. En 1960 se casó en primeras nupcias con Paulette Pétras para poder instalarse en Sfax, a 270 km de la capital de Túnez, donde ella había conseguido trabajo como docente. Entre 1961 y 1978, año de su consagración total con La vie mode d’emploi (La vida: instrucciones de uso), vivió de un modesto salario como archivista en el Laboratoire Associe 38 del CNRS, dedicado a la investigación médica. Sus ingresos se completaban escribiendo palabras cruzadas para varios medios y con eventuales artículos. En 1976 se enamoró de la cineasta Catherine Binet, quien lo acompañó durante los últimos seis años de su vida. En febrero de 1982, Perec se enteró de que tenía un cáncer de pulmón y que éste ya no era operable porque había hecho metástasis. Murió el 3 de marzo de ese año.
Desde la prematura muerte de Georges Perec, en 1982, hasta la actualidad, se publicaron no menos de 18 nuevos volúmenes que llevan su firma y que vienen a sumarse a los 17 títulos que había publicado en vida. Esos libros póstumos, ordenados temáticamente, incluyen desde artículos circunstanciales hasta verdaderos relatos, pasando por entrevistas, cartas, textos de tarjetas postales, notas personales, prólogos, reseñas bibliográficas, desgrabaciones de conferencias, respuestas a encuestas y apostillas de todo tipo. La cosa no concluye ahí: todavía estamos lejos de haber terminado con la inmensa cantidad de textos que Perec desperdigó por el mundo en los escasos 46 años que le tocó vivir.
Con todo, aun cuando al rompecabezas que constituye su obra todavía le falten piezas, es lícito pensar que los núcleos centrales, aquéllos alrededor de los cuales se organiza el dibujo, ya están dispuestos. El mismo los había definido en “Notes sur ce que je cherche” (“Notas sobre lo que busco”), cuando señaló que los libros que escribió están asociados a cuatro campos diferentes, cuatro modos de interrogación que plantean la misma pregunta según perspectivas particulares las cuales determinan, a su vez, un cierto tipo de trabajo literario. Dice Perec, “La primera de esas interrogaciones puede ser calificada de ‘sociológica’: cómo mirar lo cotidiano (…); la segunda es de orden autobiográfico (…); la tercera, lúdica (…); la cuarta, finalmente, concierne a lo novelesco, al gusto por las historias y por las peripecias, al deseo de escribir libros que se devoren panza abajo en la cama”.
La subversión del yo
Ahora bien, más allá de las proezas lipogramáticas, de los múltiples juegos matemáticos y de haber escrito una novela sin la letra “e” –la más frecuente en francés– donde se investiga quién se la robó, lo que aquí importa destacar, y lo que probablemente va a quedar, es su monumental proyecto autobiográfico basado en algo así como una subversión del yo. De hecho, Perec no habla de sí, sino de lugares y objetos asociados a su propia experiencia; en síntesis, la materialidad de los días. Con todo eso, inaugura un nuevo concepto de narración en la que se borran los límites genéricos, y plantea una suerte de realismo a ultranza que supera los límites de la mera realidad transformándola en algo extraordinario.
Llegamos así a un nuevo concepto de literatura autobiográfica que desdeña el aburrimiento que provoca la autonarrativa, la crónica autocentrada, y que permite una nueva mirada sobre los datos que aportan la vida cotidiana y la historia común.
Fuente: http://www.revistaenie.clarin.com/literatura/Georges-Perec-instrucciones-para-una-vida-de-palabras_0_761923810.html
Pese al ultrapromocionado boom de la literatura latinoamericana –que, no olvidemos, fue un fenómeno comercial y no literario–, en otras partes del mundo se estaban haciendo experimentos buscando esas nuevas fórmulas por las que apostaba el autor de La muerte de Artemio Cruz . Y como solía pasar entonces, Francia tenía algo que decir al respecto. Quien lo dude, puede hoy leer la obra de Raymond Roussel (1877-1933), novelista admirado por los poetas surrealistas –que buscaron una realidad que se ubicara por encima de la realidad burguesa–, por Michel Foucault –quien le dedicó un libro– y por Michel Leiris (1901-1990), uno de los más influyentes escritores franceses del siglo XX, que el mundo hispanófono no termina de descubrir.
A finales de la década de 1950, Roussel y su curiosa manera de plasmar la realidad en la literatura llamaron la atención de Alain Robbe-Grillet (1922-2008), exponente del nouveau roman –vale decir, del grupo informalmente representado por Nathalie Sarraute, Claude Simon y Michel Butor, entre otros–, cuyo rasgo principal se apoyaba en un punto de vista extremadamente objetivo que, en la práctica, relegaba al narrador a ser un mero presentador de personajes espectadores del mundo en el que les tocaba vivir. Pero Roussel también fue importante para el Oulipo (“Ouvroir de Littérature Potencialle”, algo así como “Obrador” o “Taller” de “Literatura Potencial”). Fundado a fines de 1960 por Raymond Queneau (1903-1976) y François Le Lionnais (1901-1984), recogió instancias experimentales ya planteadas por Queneau y Boris Vian (1920-1959), quienes, a su vez, se inspiraron en Alfred Jarry (1873-1907) y la patafísica, doctrina que considera lo extraordinario como normalidad y las reglas como anomalía. En el caso específico de Oulipo, la norma está dada por la restricción de naturaleza matemática, lo cual ha llevado a sus cultores a todo tipo de problemas de resolución literaria anómala: novelas con trama mínima y cientos de finales, sonetos cuyos versos resultan intercambiables, palíndromos gigantescos, etc. Y ésa es la Francia donde Julio Cortázar –otro autor del boom– escribe Historias de cronopios y de famas (1962), Rayuela (1963), La vuelta al día en ochenta mundos (1967), 62 modelo para armar (1968) y Ultimo round (1969).
Memoria del olvido
De todos los cultores de Oulipo, acaso el más importante haya sido Georges Perec (1936-1982). Hijo de judíos polacos emigrados a Francia, a los cinco años Perec ya era un huérfano de guerra. Icek Judko Perec, su padre, enrolado voluntariamente en el XII Regimiento Extranjero de Infantería (REI), murió combatiendo a los alemanes el 16 de junio de 1940, seis días antes de que Francia firmara la capitulación. Cyrla Szulewicz, su madre, consiguió que, en el otoño de 1941, su hijo fuera transportado por uno de los últimos convoyes de la Cruz Roja a Villard-de-Lans, un cantón cercano a Grenoble, en el departamento de Isère, en la región de Rhône-Alpes, por entonces libre de las leyes de Vichy. Allí fue recibido por David Bienenfeld y Esther Perec (hermana de Icek), quienes tenían dos hijas: Bianca y Ela. Por su parte, fracasados los varios intentos de abandonar París para reunirse con su hijo, Cyrla fue arrestada por la policía francesa el 23 de enero de 1943 y deportada a Auschwitz el 11 de febrero de ese año. Allí termina su rastro, aunque todo hace suponer que acabó en la cámara de gas.
Según anota David Bellos, principal biógrafo de Perec y traductor de sus obras al inglés, los Bienenfeld inscribieron a Georges –familiarmente Jojo– en el colegio Turenne, un internado católico de varones. Pese a la relativa seguridad que les ofrecía vivir en el sudeste de Francia, los Bienenfeld debieron prevenirlo sobre la necesidad de ocultar su verdadera identidad. “Sin embargo, con un niño –señala Bellos–, y para no hacer correr riesgos al colegio, hubo que tomar ciertas precauciones. (…) Antes de la partida de Jojo para el colegio Turenne, alguien –tal vez su tío– tuvo que encontrar las palabras para hacerle comprender lo que, bajo ningún pretexto, jamás debía revelar. Georges Perec no se acuerda de ello, porque el único medio del que disponía para obedecer esa orden terminante fue… el olvido. La orden terminante, de la que desconocemos la forma, debió haber tenido la fuerza de un mandamiento: “hay que olvidar”. Bellos entonces se pregunta: “¿Cómo decirle de otro modo a un niño que es peligroso para él dejar escapar (incluso a través de simple fruncimiento de cejas, una mirada) que entiende el yidish, que conoce el alfabeto hebreo, que su padre se llamaba Izie, que vivía en Belleville, que su familia viene de Polonia, que su abuela vende pepinos en vinagre, arenques en salmuera y halvá, que su abuelo nunca está en casa los sábados, que la mayoría de sus compañeros son judíos –en síntesis, que él también es judío? Seguramente se le exigirá que borre todos los recuerdos de su pasado, se le dirá que para él comienza una vida nueva, que el apellido es bretón, que él es francés, y que nunca, absolutamente nunca debe pensar en lo que quedó atrás. Ese fue entonces un acto de olvido de una necesidad vital, pero también fue una traición interior”.
Así planteadas las cosas, la recuperación de la memoria que la historia le obligó a perder sería en Perec una suerte de expiación y su monumental esfuerzo autobiográfico, la penitencia que él mismo se impuso. Sin embargo, es posible que haya algo más, ya que sus esfuerzos no se limitaron a la recuperación de la memoria de sus padres y de su niñez. De hecho, hay una búsqueda que va mucho más allá y que, sin dudas, lo excede.
Palabras cruzadas
Después de la guerra, Perec se trasladó con sus tíos a París, al distrito XVI, hasta hoy uno de los más ricos de la capital. Allí estudió en el liceo Claude-Bernard y después, nuevamente como interno, en colegio Geoffroy-Saint-Hilaire d’Étampes, comuna situada a 48 km al sudoeste de París. En 1954, ya en la universidad, comenzó unos vagos estudios de historia que abandonó dos años después. Para entonces, trabajaba de lo que pudiera: bibliotecario, archivista, secretario y, sobre todo, articulista para las más diversas publicaciones que podamos imaginar. Entre 1958 y 1959, cumplió con su servicio militar en el XVIII Regimiento de Paracaidistas, ubicado en Idron, localidad cercana a Pau, en el sudoeste de Francia. En 1960 se casó en primeras nupcias con Paulette Pétras para poder instalarse en Sfax, a 270 km de la capital de Túnez, donde ella había conseguido trabajo como docente. Entre 1961 y 1978, año de su consagración total con La vie mode d’emploi (La vida: instrucciones de uso), vivió de un modesto salario como archivista en el Laboratoire Associe 38 del CNRS, dedicado a la investigación médica. Sus ingresos se completaban escribiendo palabras cruzadas para varios medios y con eventuales artículos. En 1976 se enamoró de la cineasta Catherine Binet, quien lo acompañó durante los últimos seis años de su vida. En febrero de 1982, Perec se enteró de que tenía un cáncer de pulmón y que éste ya no era operable porque había hecho metástasis. Murió el 3 de marzo de ese año.
Desde la prematura muerte de Georges Perec, en 1982, hasta la actualidad, se publicaron no menos de 18 nuevos volúmenes que llevan su firma y que vienen a sumarse a los 17 títulos que había publicado en vida. Esos libros póstumos, ordenados temáticamente, incluyen desde artículos circunstanciales hasta verdaderos relatos, pasando por entrevistas, cartas, textos de tarjetas postales, notas personales, prólogos, reseñas bibliográficas, desgrabaciones de conferencias, respuestas a encuestas y apostillas de todo tipo. La cosa no concluye ahí: todavía estamos lejos de haber terminado con la inmensa cantidad de textos que Perec desperdigó por el mundo en los escasos 46 años que le tocó vivir.
Con todo, aun cuando al rompecabezas que constituye su obra todavía le falten piezas, es lícito pensar que los núcleos centrales, aquéllos alrededor de los cuales se organiza el dibujo, ya están dispuestos. El mismo los había definido en “Notes sur ce que je cherche” (“Notas sobre lo que busco”), cuando señaló que los libros que escribió están asociados a cuatro campos diferentes, cuatro modos de interrogación que plantean la misma pregunta según perspectivas particulares las cuales determinan, a su vez, un cierto tipo de trabajo literario. Dice Perec, “La primera de esas interrogaciones puede ser calificada de ‘sociológica’: cómo mirar lo cotidiano (…); la segunda es de orden autobiográfico (…); la tercera, lúdica (…); la cuarta, finalmente, concierne a lo novelesco, al gusto por las historias y por las peripecias, al deseo de escribir libros que se devoren panza abajo en la cama”.
La subversión del yo
Ahora bien, más allá de las proezas lipogramáticas, de los múltiples juegos matemáticos y de haber escrito una novela sin la letra “e” –la más frecuente en francés– donde se investiga quién se la robó, lo que aquí importa destacar, y lo que probablemente va a quedar, es su monumental proyecto autobiográfico basado en algo así como una subversión del yo. De hecho, Perec no habla de sí, sino de lugares y objetos asociados a su propia experiencia; en síntesis, la materialidad de los días. Con todo eso, inaugura un nuevo concepto de narración en la que se borran los límites genéricos, y plantea una suerte de realismo a ultranza que supera los límites de la mera realidad transformándola en algo extraordinario.
Llegamos así a un nuevo concepto de literatura autobiográfica que desdeña el aburrimiento que provoca la autonarrativa, la crónica autocentrada, y que permite una nueva mirada sobre los datos que aportan la vida cotidiana y la historia común.
Fuente: http://www.revistaenie.clarin.com/literatura/Georges-Perec-instrucciones-para-una-vida-de-palabras_0_761923810.html
El profesor Piglia enseñará literatura por televisión
Era Buenos Aires, era 1856 y las calles aparecieron empapeladas con un anuncio: el luchador estadounidense Charles desafiaba a los varones porteños a vencerlo, puño a puño. Si el retador hacía que Charles mordiera la lona se llevaría 2.000 pesos. Se inscribieron –cuenta el profesor– “tres argentinos, tres italianos, dos vascos, un irlandés, un francés y un hombre de nacionalidad desconocida, que peleó enmascarado”. El jurado: José Toribio Martínez de Hoz (fundador de la Sociedad Rural), el Jefe de Policía y ...¡Sarmiento! Antes de que empiece la pelea, un hombre se levanta desde un palco y reta a otro a duelo. El desafiante es Lucio V. Mansilla, escritor y personaje de la época. El desafiado, José Mármol. El profesor mira a sus alumnos y la cámara los mira a todos. Esto es el estudio mayor de Canal 7. Esta es una clase del escritor Ricardo Piglia y, también, un programa de televisión. La clase/capítulo de hoy girará alrededor de los libros de los contrincantes: Una excursión a los indios ranqueles (Mansilla) y Amalia (Mármol).
“Escenas de la novela argentina” será un ciclo de cuatro entregas, producido entre el Canal y la Biblioteca Nacional, que irá los sábados a las 20.30, desde esta semana. En él, Ricardo Piglia –autor, entre otros, de Respiración artificial y Plata quemada– dará un curso, que es el mismo que ya dio en las universidades de Buenos Aires y de Princeton.
En todas las clases hay tres bloques. El primero abre con una escena, como la de la pelea –“no la inventé, está ahí”, se ríe Piglia– y sigue con conexiones que van de la novela elegida a la cultura y la literatura contemporáneas. En el segundo el profesor/conductor charla con un invitado, sentados en sillones. En el tercero, redondeo y preguntas.
El primer programa, el de Masilla y Mármol, está dedicado a “La vida privada” y la invitada es María Moreno. El segundo se trata de “La voz argentina”, cuenta las reflexiones de Eduardo Wilde cuando, en 1888, tiene en las manos un invento nuevo, el grabador, y se centra en Juan Moreyra, de Eduardo Gutiérrez. El invitado es Juan Sasturain.
En el tercer capítulo se habla de “La conspiración”, los autores son Roberto Arlt y Rodolfo Walsh y el invitado, Ricardo Bartís.
El ciclo termina con un programa sobre “La utopía”. El protagonista será Macedonio Fernández, que en 1928 se fue a leer una novela por la radio, dos años antes del primer radioteatro. Ahí el libro será Museo de la novela de la Eterna, de Macedonio, y el invitado, Horacio González, director de la Biblioteca Nacional.
Los alumnos son estudiantes de la Facultad de Filosofía y Letras que recibieron la clase en el momento en que fue grabada, en junio.
¿Quién se va a sentar un sábado a la noche a ver una clase de literatura? Ayer, en una reunión con periodistas se hablaba de la expectativa de encontrar un público como el de En terapia. Y aunque es cierto que quien no haya leído los libros mencionados se perderá una parte importante, Piglia sabe hace mucho que una clase es una puesta en escena y sabe manejar los tiempo y la tensión.
Por eso, cuenta que Mansilla terminó preso pero deja para los últimos minutos el resultado de las peleas de Charles. Decirlo aquí ¿es informar o contar el final?
Fuente:http://www.clarin.com/sociedad/profesor-Piglia-ensenara-literatura-television_0_763723706.html
“Escenas de la novela argentina” será un ciclo de cuatro entregas, producido entre el Canal y la Biblioteca Nacional, que irá los sábados a las 20.30, desde esta semana. En él, Ricardo Piglia –autor, entre otros, de Respiración artificial y Plata quemada– dará un curso, que es el mismo que ya dio en las universidades de Buenos Aires y de Princeton.
En todas las clases hay tres bloques. El primero abre con una escena, como la de la pelea –“no la inventé, está ahí”, se ríe Piglia– y sigue con conexiones que van de la novela elegida a la cultura y la literatura contemporáneas. En el segundo el profesor/conductor charla con un invitado, sentados en sillones. En el tercero, redondeo y preguntas.
El primer programa, el de Masilla y Mármol, está dedicado a “La vida privada” y la invitada es María Moreno. El segundo se trata de “La voz argentina”, cuenta las reflexiones de Eduardo Wilde cuando, en 1888, tiene en las manos un invento nuevo, el grabador, y se centra en Juan Moreyra, de Eduardo Gutiérrez. El invitado es Juan Sasturain.
En el tercer capítulo se habla de “La conspiración”, los autores son Roberto Arlt y Rodolfo Walsh y el invitado, Ricardo Bartís.
El ciclo termina con un programa sobre “La utopía”. El protagonista será Macedonio Fernández, que en 1928 se fue a leer una novela por la radio, dos años antes del primer radioteatro. Ahí el libro será Museo de la novela de la Eterna, de Macedonio, y el invitado, Horacio González, director de la Biblioteca Nacional.
Los alumnos son estudiantes de la Facultad de Filosofía y Letras que recibieron la clase en el momento en que fue grabada, en junio.
¿Quién se va a sentar un sábado a la noche a ver una clase de literatura? Ayer, en una reunión con periodistas se hablaba de la expectativa de encontrar un público como el de En terapia. Y aunque es cierto que quien no haya leído los libros mencionados se perderá una parte importante, Piglia sabe hace mucho que una clase es una puesta en escena y sabe manejar los tiempo y la tensión.
Por eso, cuenta que Mansilla terminó preso pero deja para los últimos minutos el resultado de las peleas de Charles. Decirlo aquí ¿es informar o contar el final?
Fuente:http://www.clarin.com/sociedad/profesor-Piglia-ensenara-literatura-television_0_763723706.html
lunes, 27 de agosto de 2012
Baudelaire, cartas malditas
Poeta satánico, ebrio de poesía y ajenjo, de versos y maldiciones, Charles Baudelaire fue también, al final de su vida, un autor consciente de su lugar en la posteridad, que buscaba subvenciones de Estado, necesitaba dinero demasiado a menudo y pedía favores a los editores, críticos y escritores más prestigiosos. Es el Baudelaire humano, demasiado humano quien se retrata en el volumen de Cartas inéditas que ha preparado Mario Campaña (Bassarai) y que aparece estos días. El Cultural ofrece como anticipo las mejores cartas.A Auguste Poulet-Malassis [su editor]
París, viernes 16 de diciembre de 1853
Mi querido Malassis: Le ruego, si es posible, que en cuanto haya recibido mi carta me envíe por correo, en forma de giro postal, una suma cualquiera. Lo dejo a su comodidad, como ve, porque es evidente que no puede ser una suma muy grande. se trata simplemente de encontrar algunos días de reposo y aprovecharlos para terminar cosas importantes que darán resultado positivo el mes próximo [...].
Me es imposible contarle todos los infortunios que han ocurrido este año en mi vida, por mi culpa, y sin mi culpa. Año estéril. Todo este grotesco poema no le concierne y no le interesará. ¡Usted vive en tanta calma! Mi vida, para mí, usted lo puede adivinar, estará siempre hecha de cóleras, de muertes, de tormentas y sobre todo de descontentos sobre mí mismo. Este lenguaje no es enfático; le escribo sin ninguna sobreexcitación nerviosa. Todo lo que sé, todo lo que siento, es que a consecuencia de una serie de desventuras en las que mi estupidez tiene su parte, acabo de perder un año entero y que tengo que hacer cuatro volúmenes y tres comedias; que estas obras no están hechas, que he recibido dinero por alguna de ellas, y que no tengo dinero para trabajar, no ya quince días, sino ni siquiera un día. No encontrará sorprendente que haya pensado en usted, que ha sido siempre tan amable conmigo.
PD. con o sin dinero, respóndame enseguida [...]
Charles Baudelaire
A Victor Hugo
París, 23 de septiembre de 1859
Señor, tengo la más grande necesidad de usted e invoco su bondad. Hace unos meses escribí un artículo sobre mi amigo Th. Gautier, que ha provocado tal estallido de risa entre los imbéciles que he juzgado adecuado hacer un cuadernillo, aunque sólo sea para probar que no me arrepiento en absoluto. [...] He sabido por nuestro amigo común, el señor Paul Maurice, que usted había tenido la bondad de escribirme una carta que aún no ha podido ser encontrada [...] Como quiera que sea, he experimentado por esto un amargo pesar. ¡Una carta suya, señor, a quien ninguno de nosotros ha visto desde hace tanto tiempo; de usted, a quien sólo he visto dos veces, y de eso hace casi veinte años, es algo sumamente agradable y precioso!
Es necesario, sin embargo, que le explique por qué he cometido la prodigiosa impertinencia de enviarle un papel impreso sin adjuntarle una carta, un homenaje cualquiera, un testimonio de respeto y fidelidad. [...] Conozco sus obras de memoria y sus prefacios me muestran que he sobrepasado la teoría generalmente expuesta por usted sobre la alianza de la moral con la poesía. Pero en un momento en que el mundo se aleja del arte con horror y los hombres se dejan embrutecer por la idea exclusiva de utilidad, creo que no hay nada malo en exagerar un poco en el sentido contrario. Quizá he reclamado demasiado. Era para obtener lo necesario. En fin, aunque un poco de fatalismo asiático se hubiera mezclado en mis reflexiones, me considero digno de perdón. El espantoso mundo en el que vivimos fomenta el gusto por el aislamiento y la fatalidad.
He querido sobre todo conducir el pensamiento del lector hacia esa maravillosa época literaria en que usted fue el verdadero rey, tiempo que vive en mi espíritu como un delicioso recuerdo de infancia. [...] Necesito de usted. Necesito de una voz más alta que la mía y la de Théophile Gautier; necesito de su voz dictatorial. Quiero ser protegido. Imprimiré humildemente lo que usted se digne escribirme. Le suplico que no se sienta incómodo. Si encuentra en estas pruebas alguna cosa censurable, sepa que mostraré su censura dócilmente, sin vergöenza excesiva. Una crítica suya, ¿no es en realidad un halago, puesto que es un honor? [...]
Recuerdo que después de esa publicación usted me envío un cumplido especial sobre mi deshonra, que usted definió como una decoración. Yo no lo comprendí bien, porque todavía estaba preso de la cólera causada por la pérdida de tiempo y dinero. Pero hoy, señor, lo comprendo muy bien. Me encuentro fuerte y alegre en mi deshonra y sé que de ahora en adelante, en cualquier tipo de literatura en que me prodigue, seguiré siendo un monstruo y un hombre-lobo.
[...] Si no tuviera aquí deberes que cumplir, me iría al fin del mundo. Adiós, señor, si alguna vez mi alegre nombre fuera pronunciado de una manera grata en su feliz familia, sentiría una inmensa dicha.
Charles Baudelaire
A Gustave Flaubert
París, 26 de junio de 1860
Mi querido Flaubert, le agradezco muy vivamente su excelente carta. Me conmovió su observación. Hurgando sinceramente en el recuerdo de mis sueños, me he dado cuenta de que siempre he estado obsesionado por la imposibilidad de percibir ciertas acciones o pensamientos repentinos del hombre sin la hipótesis de la intervención de una fuerza maligna exterior a él. He aquí una gran confesión, de la que todo el siglo XIX conjurado no me hará sonrojar. Observe que no renuncio al placer de cambiar de idea o contradecirme. Si me lo permite, uno de estos días, cuando vaya a Honfleur, me detendré en Rouen; como presumo que usted es parecido a mí y que odia las sorpresas, se lo anunciaré anticipadamente. Dice usted que trabajo mucho. ¿Se burla cruelmente? Mucha gente -yo no me cuento en ese grupo- cree que no hago gran cosa. Trabajar, trabajar sin cesar: para eso hace falta no tener sentidos, no tener ensoñaciones; ser una pura voluntad siempre en movimiento. Quizá lo consiga un día.
Todo suyo,
Charles Baudelaire
Ps. Siempre he soñado leer (completo) la Tentación y otro libro singular, del que usted no ha publicado ningún fragmento (Noviembre). ¿Y cómo va Cartago?
Charles Baudelaire
A Charles Asselineau
Bruselas, 5 de febrero de 1866
[...] Escribir no es cosa fácil para mí. Me proporcionaría usted un gusto si tuviese algún buen consejo que darme. Desde hace veinte meses he estado casi siempre enfermo... En febrero del año pasado, violentas neuralgias en la cabeza o reumatismo agudo, lancinante; casi quince días. ¿Podría ser otra cosa? Retorno de los mismos problemas en diciembre. Una tarde, en ayunas, me pongo a girar y a dar vueltas como un borracho, agarrándome a los muebles y arrastrándolos conmigo. Vómito de bilis o espuma blanca. He aquí invariablemente la gradación: me siento perfectamente bien, estoy en ayunas, y de golpe, sin preparación ni causa aparente, experimento sensación de vaguedad, distracción, estupor; y después un atroz dolor de cabeza. Me es absolutamente necesario acostarme de espaldas. Enseguida, sudor frío, vómitos, un largo estupor. Para las neural- gias me habían hecho tomar píldoras compuestas de quinina, digital, belladona y morfina. Después, aplicación de loción de alcanfor y trementina, inútil, por otro lado, según creo. Para los vértigos, agua de Vichy, valeriana, éter, agua de Pullna. El mal ha persistido. Ahora, unas píldoras en cuya composición recuerdo que entra la valeriana o el óxido de zinc, el asa fétida, etc, etc. ¿Son un antiespamódico? El mal persiste. Y el médico pronuncia la gran palabra: histeria. En buen francés: echo mi lengua a los perros. él quiere que pasee mucho. Es absurdo. Además de que he adquirido una timidez y torpeza que hacen la calle insoportable, no hay modo de pasearse aquí, a causa del estado de las calles y los caminos. Cedo por primera vez al deseo de quejarme. ¿Conoce usted este género de enfermedad?
Gracias una vez más por su cariñosa carta. Déme la distracción de una respuesta. Un apretón de mano para Banville, Manet, Champfleury, si los ve.
Charles Baudelaire
A Narcisse Ancelle [su tutor]
Bruselas, 18 de febrero de 1866
Mi querido amigo:
Su terrible carta acababa de llegar cuando la mía salía. Estoy desolado porque Lécrivain no ha ido a verle, o que usted no haya esperado mi carta. Lécrivain estaba convencido de que el trato se haría con los Garnier; veo que él ha tenido muchos malentendidos en esta conversación. Hippolyte G[arnier] no había visto a Lemer ¡desde hacía un año! ¿Qué significa la carta de Lemer, que le he enviado a usted, y la visita de Garnier a Sainte-Beuve? ¿Qué importa que yo esté en Bruselas? He hecho aquí un libro (el último) para Michael Lévy. Los paraísos han tenido un gran éxito literario; pocos libros han tenido tantas reseñas. El hundimiento de Malassis sólo ha impedido la difusión y el éxito económico. Los Contemporáneos son absolutamente desconocidos. Varios fragmentos han aparecido, pero en periódicos desconocidos, archi-ignora- dos. Las flores del mal, ¡libro olvidado! Eso es demasiado absurdo. Todavía lo piden. Quizá comience a ser comprendido dentro de algunos años. ¡Hetzel! Ni siquiera hubo un comienzo de ejecución con Hetzel! Me había compradoLe Spleen de Paris y Las flores. Pero como le dije que quería vender todo de una sola vez me liberó del compromiso anterior, porque creía, como yo, como Lemer, que estos dos volúmenes facilitarían la venta del conjunto. Sólo queda por acordar con Hetzel una pequeña cuestión de dinero. [...] Y ahora, ¿qué hacer? ¿Dividir el todo en partes? Creo que eso sería imprudente y largo. ¿Quiere usted empezar una nueva negociación, aunque sólo fuese preliminarmente, mientras espera que yo vaya a París? [...]
Charles Baudelaire
Fuente: http://www.elcultural.es/version_papel/LETRAS/8994/Baudelaire_cartas_malditas
viernes, 6 de julio de 2012
Medio siglo sin William Faulkner, maestro de la narrativa moderna
Los Ángeles (EEUU), 6 jul.- "El pasado nunca se muere, ni siquiera es pasado" afirmaba en "Requiem for a nun" William Faulkner, maestro de la narrativa moderna y uno de los reyes de la prosa sureña de Estados Unidos, del que hoy se cumplen 50 años de su muerte.
Su obra, sin embargo, mantiene plena vigencia. Ganador del premio Nobel de Literaturaen 1949 y galardonado con dos Pulitzer ("A Fable", en 1955, y "The Reivers", en 1963), Faulkner es considerado uno de más influyentes escritores de la literatura universal gracias a sus planteamientos sobre la raza y sus descripciones sobre los retos y dilemas que propone la modernidad.
Sus monólogos interiores dentro de una narrativa tan profunda y compleja como suntuosa sirvieron de análisis de las heridas del alma del sur estadounidense tras la Guerra de Secesión, dibujadas gran parte de ellas sobre el ficticio Yoknapatawpha, un territorio inspirado en Misisipi al que denominó su "condado apócrifo".
En conmemoración del aniversario de su muerte, la universidad de Oxford, en Misisipi, la ciudad donde el autor vivió y cuya residencia, llamada "Rowan Oak", se mantiene como museo, celebra una jornada diseñada para promover la lectura y el conocimiento del legado de Faulkner, que cuenta en su haber con obras como "The Sound and The Fury" (1929), "As I Lay Dying" (1930), "Sanctuary" (1931), "Light in August" (1932) o "Absalom, Absalom!" (1936).
"Desde que ganó el Premio Nobel, Faulkner ha sido una parte indiscutible de la identidad de Oxford y creo firmemente que también es parte integral de la identidad de esta universidad", dijo Jay Watson, profesor del centro especializado en la obra del autor.
El programa, además de exhibir pinturas de su mujer, Estelle, incluirá un maratón de lectura de "The Reivers", su última novela, a lo largo de nueve horas, al que seguirán sendas charlas sobre el significado de la vida y obra del autor y un pase de la adaptación cinematográfica de ese libro, protagonizada en 1969 por Steve McQueen.
Hollywood también se quiere asegurar de que el legado de Faulkner se mantiene y de hecho David Milch, el creador de "Deadwood", cerró hace meses un acuerdo con los familiares del autor para adaptar varios de sus libros a la televisión y al cine, la industria a la que llegó de joven para ganarse la vida y, sobre todo, costear sus constantes escarceos con el alcohol.
El cine fue su refugio cuando comprobó el escaso éxito de sus obras iniciales, y aún como autor de encargo puso su nombre a los guiones de seis películas, cinco de ellas bajo la dirección de Howard Hawks y algunas tan célebres como "To Have and Have Not" (1944) o "The Big Sleep" (1946).
Fue su granja en Oxford la que vio sus primeros pasos como autor, incluso antes de que se uniera a la Fuerza Aérea de Canadá durante la I Guerra Mundial, una etapa a la que siguieron sus estudios en la universidad de Misisipi y sus primeros trabajos en una librería de Nueva York y en un periódico de Nueva Orleans.
Durante su carrera se volcó en campos como la poesía, el relato, la novela, el ensayo y el artículo, si bien el reconocimiento universal no le llegó hasta la entrega del Nobel.
Faulkner, uno de los más importantes escritores sureños junto a Mark Twain, Truman Capote, Eudora Welty, Thomas Wolfe o Tennessee Williams, fue también referente para la novela moderna latinoamericana y su trabajo ha sido ensalzado por nombres desde Gabriel García Márquez hasta Jorge Luis Borges, que destacaron su carácter innovador e ilustrador del espíritu humano.
"Creo que el nombre no solo perdurará, sino que prevalecerá. Él es inmortal, no porque sea la única entre las criaturas que posee una voz inagotable, sino porque posee un alma, un espíritu capaz de compadecer, sacrificarse y resistir", manifestó Faulkner en su discurso al recibir el Nobel.
Por: Antonio Martín Guirado
Fuente: http://noticias.lainformacion.com/interes-humano/premios/medio-siglo-sin-william-faulkner-maestro-de-la-narrativa-moderna_kyA0YuPTbmksOnT5tJCQl5/
Su obra, sin embargo, mantiene plena vigencia. Ganador del premio Nobel de Literaturaen 1949 y galardonado con dos Pulitzer ("A Fable", en 1955, y "The Reivers", en 1963), Faulkner es considerado uno de más influyentes escritores de la literatura universal gracias a sus planteamientos sobre la raza y sus descripciones sobre los retos y dilemas que propone la modernidad.
Sus monólogos interiores dentro de una narrativa tan profunda y compleja como suntuosa sirvieron de análisis de las heridas del alma del sur estadounidense tras la Guerra de Secesión, dibujadas gran parte de ellas sobre el ficticio Yoknapatawpha, un territorio inspirado en Misisipi al que denominó su "condado apócrifo".
En conmemoración del aniversario de su muerte, la universidad de Oxford, en Misisipi, la ciudad donde el autor vivió y cuya residencia, llamada "Rowan Oak", se mantiene como museo, celebra una jornada diseñada para promover la lectura y el conocimiento del legado de Faulkner, que cuenta en su haber con obras como "The Sound and The Fury" (1929), "As I Lay Dying" (1930), "Sanctuary" (1931), "Light in August" (1932) o "Absalom, Absalom!" (1936).
"Desde que ganó el Premio Nobel, Faulkner ha sido una parte indiscutible de la identidad de Oxford y creo firmemente que también es parte integral de la identidad de esta universidad", dijo Jay Watson, profesor del centro especializado en la obra del autor.
El programa, además de exhibir pinturas de su mujer, Estelle, incluirá un maratón de lectura de "The Reivers", su última novela, a lo largo de nueve horas, al que seguirán sendas charlas sobre el significado de la vida y obra del autor y un pase de la adaptación cinematográfica de ese libro, protagonizada en 1969 por Steve McQueen.
Hollywood también se quiere asegurar de que el legado de Faulkner se mantiene y de hecho David Milch, el creador de "Deadwood", cerró hace meses un acuerdo con los familiares del autor para adaptar varios de sus libros a la televisión y al cine, la industria a la que llegó de joven para ganarse la vida y, sobre todo, costear sus constantes escarceos con el alcohol.
El cine fue su refugio cuando comprobó el escaso éxito de sus obras iniciales, y aún como autor de encargo puso su nombre a los guiones de seis películas, cinco de ellas bajo la dirección de Howard Hawks y algunas tan célebres como "To Have and Have Not" (1944) o "The Big Sleep" (1946).
Fue su granja en Oxford la que vio sus primeros pasos como autor, incluso antes de que se uniera a la Fuerza Aérea de Canadá durante la I Guerra Mundial, una etapa a la que siguieron sus estudios en la universidad de Misisipi y sus primeros trabajos en una librería de Nueva York y en un periódico de Nueva Orleans.
Durante su carrera se volcó en campos como la poesía, el relato, la novela, el ensayo y el artículo, si bien el reconocimiento universal no le llegó hasta la entrega del Nobel.
Faulkner, uno de los más importantes escritores sureños junto a Mark Twain, Truman Capote, Eudora Welty, Thomas Wolfe o Tennessee Williams, fue también referente para la novela moderna latinoamericana y su trabajo ha sido ensalzado por nombres desde Gabriel García Márquez hasta Jorge Luis Borges, que destacaron su carácter innovador e ilustrador del espíritu humano.
"Creo que el nombre no solo perdurará, sino que prevalecerá. Él es inmortal, no porque sea la única entre las criaturas que posee una voz inagotable, sino porque posee un alma, un espíritu capaz de compadecer, sacrificarse y resistir", manifestó Faulkner en su discurso al recibir el Nobel.
Por: Antonio Martín Guirado
Fuente: http://noticias.lainformacion.com/interes-humano/premios/medio-siglo-sin-william-faulkner-maestro-de-la-narrativa-moderna_kyA0YuPTbmksOnT5tJCQl5/
jueves, 5 de julio de 2012
Un libro que se mide por su belleza y su investigación
El proyecto del libro apareció con una pregunta que, en su momento (2003), no halló respuesta concreta. Nueve años después y tras un proceso meticuloso de investigación y registro, ante la cuestión de ¿porqué no existe un libro sobre la pintura colonial en Quito?, se puede contestar con ‘El arte de la pintura en Quito colonial’. La publicación lleva las firmas de Judy de Bustamante, en la organización, y de Susan Stratton-Pruitt, en la edición. A ellas se suman lo nombres de varios especialistas e historiadores del arte que se abren a análisis y reflexiones sobre las 231pinturas que se compendian en este catálogo.
El libro adquiere un valor trascendental para la historia del arte y para el conocimiento sobre las expresiones quiteñas del periodo colonial. Lo hace por las piezas que muestra en sus páginas (magistralmente, merced a los soportes tecnológicos para la fotografía y la impresión). También por lo que revelan los textos que acompañan a cada una de las imágenes; textos que destacan el valor funcional (objetos de culto) y estético (estilos y técnicas).
Dentro de las pinturas incluidas se hallan cuadros no exhibidos ni fotografiados con anterioridad. En las páginas se despliegan piezas pertenecientes a colecciones públicas y privadas, esas imágenes han sido reproducidas con maestría por la lente de Judy de Bustamante, Christoph Hirtz, J. Pablo Merchán y Lalo Calle.
La escasa información y documentación disponible para identificar las piezas y a sus autores fue un factor que impulsó la edición del libro en formato catálogo, pues así se ofrece una mirada sobre un grupo de obras, se pueden trazar cronologías y tocar otros factores como estilos, proveniencia o patronazgo. Cada entrada del catálogo se abre a los contextos histórico sociales de la Colonia, a las relaciones sobre modelos estéticos y a postulados sobre los artistas y sus motivos.
‘El arte de la pintura en Quito colonial’, como buen libro, abre nuevas preguntas, nuevas puertas para la investigación. Ahí también radica su valor.
Fuente: El Comercio.com - Redaccion Cultura
Link de Origen: http://www.elcomercio.com/cultura/libro-mide-belleza-investigacion_0_730727018.html
El libro adquiere un valor trascendental para la historia del arte y para el conocimiento sobre las expresiones quiteñas del periodo colonial. Lo hace por las piezas que muestra en sus páginas (magistralmente, merced a los soportes tecnológicos para la fotografía y la impresión). También por lo que revelan los textos que acompañan a cada una de las imágenes; textos que destacan el valor funcional (objetos de culto) y estético (estilos y técnicas).
Dentro de las pinturas incluidas se hallan cuadros no exhibidos ni fotografiados con anterioridad. En las páginas se despliegan piezas pertenecientes a colecciones públicas y privadas, esas imágenes han sido reproducidas con maestría por la lente de Judy de Bustamante, Christoph Hirtz, J. Pablo Merchán y Lalo Calle.
La escasa información y documentación disponible para identificar las piezas y a sus autores fue un factor que impulsó la edición del libro en formato catálogo, pues así se ofrece una mirada sobre un grupo de obras, se pueden trazar cronologías y tocar otros factores como estilos, proveniencia o patronazgo. Cada entrada del catálogo se abre a los contextos histórico sociales de la Colonia, a las relaciones sobre modelos estéticos y a postulados sobre los artistas y sus motivos.
‘El arte de la pintura en Quito colonial’, como buen libro, abre nuevas preguntas, nuevas puertas para la investigación. Ahí también radica su valor.
Fuente: El Comercio.com - Redaccion Cultura
Link de Origen: http://www.elcomercio.com/cultura/libro-mide-belleza-investigacion_0_730727018.html
No estás solo con tu libro, sabemos lo que estás leyendo
El e-book liberó a los lectores de novela erótica del engorroso trámite de forrar las cubiertas de los libros de papel para evitar las miradas incómodas en el metro o en el autobús. Cierto. Pero todo tiene su contrapartida: según The Wall Street Journal el Gran Hermano de la lectura ya está aquí y los usuarios de lectores electrónicos tendrán que acostumbrarse a que se estudien sus movimientos lectores para recabar datos como el siguiente: quienes leyeron Danza de dragones de George R. R. Martin en un lector Nook tardaron una media de 20 horas en terminarlo. A salvo están quienes asistieron a la lluvia de poemas celebrada en Londres la semana pasada y los presos de cárceles brasileñas que leen libros -de papel, de momento- para rebajar sus condenas.
ESTADOS UNIDOS
La lectura es un acto solitario y privado. Al menos si lo que se tiene entre manos es un libro físico, con los e-books empieza a no estar tan claro: según un artículo de The Wall Street Journal, Amazon, Google y Apple, las plataformas que lideran el sector del libro electrónico, pueden saber cuántas horas dedicamos a la lectura, en qué página abandonamos definitivamente un libro, qué fragmentos subrayamos, qué palabras buscamos... Unos datos de gran valor para los editores, que hasta ahora sólo podían medir el éxito o fracaso de sus libros por las cifras de venta, y una tendencia que potencialmente puede modificar la forma en que los autores escriben y los editores publican. ¿Quién es el galán más adecuado para protagonizar una novela romántica? Según la editorial digital Coliloquy, que se basa en los datos de sus lectores de este género, el hombre perfecto tiene acento europeo, está en la treintena y tiene pelo negro y ojos verdes. Además, el 65% prefiere escenas de amor subidas de tono, mientras que un 15% se inclina por las más recatadas. (vía The Wall Street Journal)
Publisher's Weekly ha publicado el ranking de las 50 editoriales más grandes del mundo. Pearson, Reed Elsevier y Thomson Reuters ocupan los tres primeros puestos. Las españolas Grupo Planeta y Grupo Santillana se sitúan en el puesto número 6 y 24 respectivamente. (vía Publisher's Weekly)
La Biblioteca del Congreso de Estados Unidos ha inaugurado la exposición Books that shaped America, para la que ha seleccionado los 88 libros que, según los expertos, han ejercido una mayor influencia sobre su nación. La selección sólo incluye piezas escritas por estadounidenses y, subrayan los responsables, no es una enumeración de las mejores obras de todos los tiempos. Entre ellas se encuentran Las aventuras de Huckleberry Finn de Mark Twain, La rebelión de Atlas de Ayn Rand, Malcolm X: la autobiografía de Malcolm X y Alex Haley, El guardián entre el centeno de J.D. Salinger,Cosmos de Carl Sagan, Aullido de Allen Ginsberg, Matar a un ruiseñor de Harper Lee. (víaUSA Today)
BRASIL
Cuatro cárceles brasileñas han puesto en marcha un programa para fomentar la lectura entre los presos: aquellos que lean libros y escriban un comentario de texto de la obra verán sus condenas reducidas en 4 días por libro leído. Los reclusos podrán leer novelas, obras de filosofía o ciencia y clásicos y podrán reducir su condena en un máximo de 48 días por año. (vía Melville House blog y The Huffington Post)
ARGENTINA
El Centro Cultural General San Martín acaba de inaugurar la exposición Al otro lado del túnel, dedicada a Ernesto Sábato, que repasa la vida del escritor -que la semana pasado habría cumplido 101 años- a través de 33 fotografías de Daniel Mordzinski. (vía Clarín)
Ediciones Me Muero Muerta es una editorial que nació en diciembre de 2011 en una cárcel de mujeres de Ezeiza. Dos reclusas, Liliana Cabrera y Silvina Prieto, decidieron formar una cooperativa para publicar sus poemas y cuentos, y los de sus compañeras. Esta es la primera editorial que opera dentro del sistema penitenciario argentino. (vía Publishing Perspectives)
ESPAÑA
Esta semana se presenta en Madrid la editorial de la Universidad Veracruzana que, para la ocasión, ha preparado un ciclo de conferencias que comienza hoy en el Instituto de México en España y que contará con la presencia destacada del escritor Sergio Pitol, Premio Cervantes 2005, protagonista de una de sus colecciones, Sergio Pitol traductor. Aquí puede consultarse el cartel con la agenda completa.
Mañana se celebrará en la Casa de América el pre-estreno del documental Fogwill. El último viaje del periodista Gustavo Mota, que grabó la última entrevista con el escritor argentino quince días antes de su muerte, el 21 de agosto de 2010. Según el autor, este documental sobre Rodolfo Enrique Fogwill es "una conversación sin orden ni convenciones, sorpresiva y, a ratos, delirante, donde Fogwill se iba a mostrar tan lúcido como provocador".
Dos nuevas incorporaciones a la mesa de novedades: una reedición de La Regenta de Leopoldo Alas Clarín, con flamante prólogo de Soledad Puértolas que puede leerse aquí, yCalle Erottaja del periodista finlandés Karo Hämäläinen, una novela basada en hechos reales para, como hicieran Margin Call o Inside Job en la gran pantalla, ayudarnos a entender los entresijos del sistema financiero que provocó la crisis mundial que aún tratamos de remontar.
FRANCIA
646 novelas se publicarán en la rentrée literaria francesa, que abarca desde mediados de agosto hasta mediados de octubre. Aunque parezcan muchas, señalan en Le Figaro, la crisis ha hecho mella y la producción editorial es menor que en años anteriores (654 en 2011 y 701 en 2010, según Livres Hebdo). Entre las novedades destacan los nombres de Amin Maalouf, Amélie Nothomb, Jean Echenoz, Philippe Claudel o Laurent Binet, que presentará Rien ne se passe comme prévu, diario de la campaña presidencial de François Hollande. (vía Le Figaro)
REINO UNIDO
Entre el martes y el sábado de la pasada semana se realizó en Londres el festival Poetry Parnassus, en el que poetas de todos los países olímpicos celebraron la poesía. En el programa había diversas lecturas, performances y debates, pero uno de las citas más populares fue el "bombardeo de poesía" del colectivo chileno Casagrande, que inundó el cielo londinense con 100.000 poemas de autores contemporáneos como Seamus Heaney, Alain Mabanckou, Kay Ryan o Santiago Barcaza. (vía The Guardian)
Según The Telegraph, para los escolares británicos los libros no son "cool". Los profesores consultados en un estudio desarrollado por Pearson aseguran que sus alumnos manifiestan déficits de atención nunca vistos y que los padres no fomentan la lectura entre sus hijos, que prefieren pasar tiempo en internet a leer como forma de entretenimiento. (vía The Telegraph)
SUECIA
La Biblioteca Nacional sueca acaba de recuperar el primer atlas impreso de las Américas, publicado en 1597 por Cornelius Wytfliet -sólo hay nueve ejemplares en todo el mundo-. Este es sólo uno de los más de cien volúmenes que un antiguo bibliotecario, Anders Burius, saqueó durante los diez años en los que trabajó en la institución. (vía The New York Times)
IRÁN
La asociación de estudiantes islámicos presentó la pasada semana en Teherán el videojuego The stressful life of Salman Rushdie and implementation of his verdict, que tiene la misión de dar a conocer a los jóvenes el "pecado" cometido por el escritor de Los versos satánicos, víctima de una fatwa dictada por el ayatolá Homeini. Apenas se han desvelado detalles del videojuego, pero parece que a los jugadores se les pedirá que cumplan con la amenaza, es decir, que traten de asesinar a Salman Rushdie. (vía The Guardian)
P.D.: Más edificante es el videojuego de El Gran Gatsby de F. Scott Fitzgerald.
ESTADOS UNIDOS
La lectura es un acto solitario y privado. Al menos si lo que se tiene entre manos es un libro físico, con los e-books empieza a no estar tan claro: según un artículo de The Wall Street Journal, Amazon, Google y Apple, las plataformas que lideran el sector del libro electrónico, pueden saber cuántas horas dedicamos a la lectura, en qué página abandonamos definitivamente un libro, qué fragmentos subrayamos, qué palabras buscamos... Unos datos de gran valor para los editores, que hasta ahora sólo podían medir el éxito o fracaso de sus libros por las cifras de venta, y una tendencia que potencialmente puede modificar la forma en que los autores escriben y los editores publican. ¿Quién es el galán más adecuado para protagonizar una novela romántica? Según la editorial digital Coliloquy, que se basa en los datos de sus lectores de este género, el hombre perfecto tiene acento europeo, está en la treintena y tiene pelo negro y ojos verdes. Además, el 65% prefiere escenas de amor subidas de tono, mientras que un 15% se inclina por las más recatadas. (vía The Wall Street Journal)
Publisher's Weekly ha publicado el ranking de las 50 editoriales más grandes del mundo. Pearson, Reed Elsevier y Thomson Reuters ocupan los tres primeros puestos. Las españolas Grupo Planeta y Grupo Santillana se sitúan en el puesto número 6 y 24 respectivamente. (vía Publisher's Weekly)
La Biblioteca del Congreso de Estados Unidos ha inaugurado la exposición Books that shaped America, para la que ha seleccionado los 88 libros que, según los expertos, han ejercido una mayor influencia sobre su nación. La selección sólo incluye piezas escritas por estadounidenses y, subrayan los responsables, no es una enumeración de las mejores obras de todos los tiempos. Entre ellas se encuentran Las aventuras de Huckleberry Finn de Mark Twain, La rebelión de Atlas de Ayn Rand, Malcolm X: la autobiografía de Malcolm X y Alex Haley, El guardián entre el centeno de J.D. Salinger,Cosmos de Carl Sagan, Aullido de Allen Ginsberg, Matar a un ruiseñor de Harper Lee. (víaUSA Today)
BRASIL
Cuatro cárceles brasileñas han puesto en marcha un programa para fomentar la lectura entre los presos: aquellos que lean libros y escriban un comentario de texto de la obra verán sus condenas reducidas en 4 días por libro leído. Los reclusos podrán leer novelas, obras de filosofía o ciencia y clásicos y podrán reducir su condena en un máximo de 48 días por año. (vía Melville House blog y The Huffington Post)
ARGENTINA
El Centro Cultural General San Martín acaba de inaugurar la exposición Al otro lado del túnel, dedicada a Ernesto Sábato, que repasa la vida del escritor -que la semana pasado habría cumplido 101 años- a través de 33 fotografías de Daniel Mordzinski. (vía Clarín)
Ediciones Me Muero Muerta es una editorial que nació en diciembre de 2011 en una cárcel de mujeres de Ezeiza. Dos reclusas, Liliana Cabrera y Silvina Prieto, decidieron formar una cooperativa para publicar sus poemas y cuentos, y los de sus compañeras. Esta es la primera editorial que opera dentro del sistema penitenciario argentino. (vía Publishing Perspectives)
ESPAÑA
Esta semana se presenta en Madrid la editorial de la Universidad Veracruzana que, para la ocasión, ha preparado un ciclo de conferencias que comienza hoy en el Instituto de México en España y que contará con la presencia destacada del escritor Sergio Pitol, Premio Cervantes 2005, protagonista de una de sus colecciones, Sergio Pitol traductor. Aquí puede consultarse el cartel con la agenda completa.
Mañana se celebrará en la Casa de América el pre-estreno del documental Fogwill. El último viaje del periodista Gustavo Mota, que grabó la última entrevista con el escritor argentino quince días antes de su muerte, el 21 de agosto de 2010. Según el autor, este documental sobre Rodolfo Enrique Fogwill es "una conversación sin orden ni convenciones, sorpresiva y, a ratos, delirante, donde Fogwill se iba a mostrar tan lúcido como provocador".
Dos nuevas incorporaciones a la mesa de novedades: una reedición de La Regenta de Leopoldo Alas Clarín, con flamante prólogo de Soledad Puértolas que puede leerse aquí, yCalle Erottaja del periodista finlandés Karo Hämäläinen, una novela basada en hechos reales para, como hicieran Margin Call o Inside Job en la gran pantalla, ayudarnos a entender los entresijos del sistema financiero que provocó la crisis mundial que aún tratamos de remontar.
FRANCIA
646 novelas se publicarán en la rentrée literaria francesa, que abarca desde mediados de agosto hasta mediados de octubre. Aunque parezcan muchas, señalan en Le Figaro, la crisis ha hecho mella y la producción editorial es menor que en años anteriores (654 en 2011 y 701 en 2010, según Livres Hebdo). Entre las novedades destacan los nombres de Amin Maalouf, Amélie Nothomb, Jean Echenoz, Philippe Claudel o Laurent Binet, que presentará Rien ne se passe comme prévu, diario de la campaña presidencial de François Hollande. (vía Le Figaro)
REINO UNIDO
Entre el martes y el sábado de la pasada semana se realizó en Londres el festival Poetry Parnassus, en el que poetas de todos los países olímpicos celebraron la poesía. En el programa había diversas lecturas, performances y debates, pero uno de las citas más populares fue el "bombardeo de poesía" del colectivo chileno Casagrande, que inundó el cielo londinense con 100.000 poemas de autores contemporáneos como Seamus Heaney, Alain Mabanckou, Kay Ryan o Santiago Barcaza. (vía The Guardian)
Según The Telegraph, para los escolares británicos los libros no son "cool". Los profesores consultados en un estudio desarrollado por Pearson aseguran que sus alumnos manifiestan déficits de atención nunca vistos y que los padres no fomentan la lectura entre sus hijos, que prefieren pasar tiempo en internet a leer como forma de entretenimiento. (vía The Telegraph)
SUECIA
La Biblioteca Nacional sueca acaba de recuperar el primer atlas impreso de las Américas, publicado en 1597 por Cornelius Wytfliet -sólo hay nueve ejemplares en todo el mundo-. Este es sólo uno de los más de cien volúmenes que un antiguo bibliotecario, Anders Burius, saqueó durante los diez años en los que trabajó en la institución. (vía The New York Times)
IRÁN
La asociación de estudiantes islámicos presentó la pasada semana en Teherán el videojuego The stressful life of Salman Rushdie and implementation of his verdict, que tiene la misión de dar a conocer a los jóvenes el "pecado" cometido por el escritor de Los versos satánicos, víctima de una fatwa dictada por el ayatolá Homeini. Apenas se han desvelado detalles del videojuego, pero parece que a los jugadores se les pedirá que cumplan con la amenaza, es decir, que traten de asesinar a Salman Rushdie. (vía The Guardian)
P.D.: Más edificante es el videojuego de El Gran Gatsby de F. Scott Fitzgerald.
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